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viernes, 26 de agosto de 2011

Genero lidades de películas

En mi opinión los géneros de películas se dividen en dos grandes grupos que son para cine y para dvd.

Entre mis géneros favoritos de dvd están las películas de acción que, si bien tienen escenas espectaculares que se aprecian mucho más en pantalla grande, tienen algunas características que para mis gustos cinéfilos encajan en mejor en la pantalla chica. El ritmo bastante ágil, los personajes que salvo excepciones nunca son muy profundos ni tienen historias demasiado elaboradas, las persecuciones de seis minutos con música rápida, etc.
También algo particular que son los pequeños detalles de humor sin los cuales creo que no se sostiene absolutamente ninguna de estas películas.

El único contraejemplo que tengo ganas de dar es sobre una buena cantidad de películas de Tarantino que a mi entender usa la fórmula de las películas de acción al revés: una historia con chorros de salsa de tomate, música setentosa y charlas banales pero que detrás de lo superficial tiene personajes muy elaborados y el trasfondo de historias bastante profundas.
Este detalle le da la ventaja de que lo hace más apto para todo público: a los catorce limás viendo a una protagonista aplastar el ojo que acaba de arrancarle a su rival y a los veinte capaz te planteás la relación entre ella y el hombre que busca matar.

Pero toda esta introducción viene a cuento de que el otro día vi una película de acción y también vi una policial. Las comparé con algunas que estaban de moda hace unos veinte años y me parecieron mucho más sanguinarias y morbosas. Entonces me pregunté si no será que a esta altura estamos tan inmersos en la violencia que cada vez necesitamos un desafío mayor para nuestros ojos.

Las respuestas son múltiples y es un tema más profundo que las películas de Tarantino pero, como dije antes, no tengo ganas de dar contraejemplos.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Cuenta cuentos

Mientras hacía una traducción para la facu, en un momento hablan del cuento de las buenas noches. Es un artículo de Estados Unidos, y cuando lo leí no tuve que buscar nada al respecto porque es algo re común para todos.

Entonces me dí cuenta de que el cuento de las buenas noches es una costumbre bastante globalizada: en miles de relatos encontrás miles de referencias sobre cuentos que se escribieron para la hora de dormir, pesadillas sobre los cuentos que les contaron, anégdotas de cómo tal o cual familiar les leía los cuentos, etc.

Creo que no es una costumbre occidental solamente y de lo que estoy segura es que es una costumbre re linda.

Me pregunto entonces qué sería de nosotros sin esos cuentos que nos ayudaron a condimentar nuestros sueños ¿Tendríamos menos imaginación?, ¿Nos interesaría menos la literatura?, a los que nos gusta escribir ¿Nos gustaría menos, o ni se nos hubiera ocurrido de no ser por ese ritual?

Cualquiera que sea la respuesta, o las respuestas, yo voy a contar cuentos. Y si me apuran, los voy a escribir

jueves, 28 de abril de 2011

Cajas de cabezas

Como ya dije en posteos anteriores cuando uno viaja mucho empieza a pensar más cosas para escribir.

Esta semana estaba viajando en los últimos asientos un 152 particularmente colorido, un día particularmente soleado, y me puse a mirar las muchas nucas y cabezas que tenía delante mío.
Entonces me acordé de que según Galeano los humanos vistos desde arriba somos un mar de fueguitos, y me puse a pensar cuántas vidas tenía delante mío en ese momento.

Las personas tenemos un fuego interior que se externaliza, una luz, sombras, tierra, ira, alegría, historia.

Cada uno pasea por la vida con su fuego a cuestas y su historia, que también es la historia de muchos otros, colgada del cuello como los cuadernitos de los nenes que van al jardín.

Miré cada cabeza de color, lacia, ondulada, calva, canosa, grande, chica; y descubrí que estaba frente a un muestrario de cajitas cerradas con candado.

Estas cajitas llegan a destino y se abren para mostrar sus telas coloridas, su retazos de historia. Sólo muestran las que quieren, o las que elijen.

Salvo que por alguna ocasión inesperada se les caiga un pedacito de tela que no pensaban mostrar; como le pasó a la cajita del fondo del colectivo que, sorprendida ante el espectáculo de tantos pequeños mundos, dejó caer el retazo de una sonrisa y casi se baja en otra parada.

domingo, 13 de febrero de 2011

Burbujas

Una pompa de jabón (burbuja en México, Argentina y otros países de Latinoamérica), es una película muy fina de jabón y agua que forma una esfera hueca, y exhibe una superficie iridiscente.

Al parecer, la gente se junta y se mete en diferentes burbujas o pompas de jabón. Se ve que hay para todos los gustos: para chicos que en vez de mirar Ben 10 miran a las Chicas superpoderosas Z, para adolescentes floggers o emos y para gente grande también.
Las burbujas de la gente tienen algunas particularidades:

Están hechas de películas más duras de modo que pasar de una burbuja a la otra a veces se hace muy difícil. Y se hace difícil también acoplar una con otra.

Sin embargo, absolutamente todas las burbujas opinan que algo en el mundo está mal y que hay que cambiarlo.
Pero como las personas están convencidas de que sus burbujas son las correctas, no cualquiera puede acceder si no piensa igual que ellas y, lo que es peor, en muchos casos los ideales, objetivos y estilos de vida de los miembros de una chocan inmensamente con los de otra.

Muchos han polarizado sus burbujas para que los otros no los vean, y también para no verlos a ellos. Cualquier traseúnte que parpadee un poco puede ver que la ciudad se llenó de miles de burbujas densas que tapan el sol.

No se sabe bien qué va a pasar con nuestras burbujas. Algunos creen de buena fe que en algún momento una ráfaga va a juntarlas y con la fuerza del viento se van a unir sin remedio en una gran burbuja gigante.

Otros, menos esperanzados, suponen que habiendo tantas tantas burbujas, un buen día todas van a chocar con todas, van a reventar y así nos vamos a caer al piso.

Tal vez, con un poco de suerte, el jabón de la lluvia de burbuja rota nos limpie nuestros rencores.

jueves, 20 de enero de 2011

Reflexión autoindulgente

En la Antigua Grecia el papel más importante que se podía desempeñar en la sociedad era el de filósofo: un hombre que vive de pensar y para pensar. Si bien esto sucedía porque existía la esclavitud, trabajar era considerado una actividad de seres inferiores, no deja de ser genial.
Abelardo Castillo me dijo que Kant decía que el que es escritor se tiene que dedicar de lleno a la escritura, o dedicarse a otra cosa.
Yo estoy lejos de dedicarme de lleno a escribir, pero ¿cuánta gente de mi generación se dedica de lleno a algo?.

Nacimos con la hiperinflación, crecimos y vivimos en los de la dispersión. Un sueldo sólo no alcanza para sostener a un hogar, una profesión a veces tampoco.

Vivimos con la atención fraccionada. En la era de la internet chateamos (hablamos) con tres, cuatro cinco personas al tiempo que navegamos por varias páginas a la vez y escuchamos música. En el apogeo de la piratería no terminamos de catar un disco que ya estamos bajando otro.

No sólo vivimos con naturalidad la cultura del simultáneo, si no que además tenemos encima la carga de generaciones anteriores que nos bombardea con su visión algo apocalíptica de este nuevo mundo donde nada es garantía de nada, donde a nada nos podemos aferrar.

Dijo Kant que si no nos dedicamos de lleno a escribir ni nos molestemos en gastar una hoja en eso.
Pero a mí en estos tiempos de la dispersión, en estos tiempos del webeo, del boludeo, del boludeo al otro, en estos tiempos del catálogo cibernético; a mí, escribir me gusta...

De lo que viene y va.

La vida tiene algunas de esas máximas Muy Terminantes del estilo de "de los cuernos y de la muerte nadie se salva" o ¨la plata viene y va¨. A esta última vamos a sumarle un ¨las ideas¨ o mejor aún ¨las muy turras ideas vienen y van así nomás¨.
En este caso digamos que ideas e inspiración son sinónimos porque estoy hablando de mis raptos de inspiración, que tienden a encontrarme a punto de dormir, o en algún transporte público.
Se ve que lo que lo primordial es que aparezcan cuando no tengo ni lápiz ni papel a tiro.

Hoy volviendo en el 152, colectivo del que hablaré muchas veces, tuve una idea que no recuerdo y de esa idea salió esta nota. Tal vez sucede que las ideas muertas traen otras a otras un poco más vivas, pero menos brillantes. Bah...ni me acuerdo qué se me había ocurrido. Capaz esto que escribo ahora es una joya en comparación con lo que pensé en el bondi.

Sucede también que cuando uno tiene más huecos de tiempo inactivo la cabeza empieza a andar, para lados buenos o malos . Es así que los proyectos suelen comenzar en las vacaciones de enero, realentarse para abril, y ya en julio se convierten en otro granito de arena en el médano de lo inconcluso.


El punto es que pensar en todo esto me trajo hasta la siguiente reflexión: cuando tengo que viajar más en colectivo es cuando más ideas se me ocurren, pero ¿dónde las puedo anotar?